El SARS-CoV-2 y la desinfección por radiación ultravioleta (UV)

El SARS-CoV-2 y la desinfección por radiación ultravioleta (UV)
Otros
Actualmente no hay datos publicados sobre la eficacia frente al SARS-CoV-2
El SARS-CoV-2 suele transmitirse de una persona a otra por contacto con gotas respiratorias grandes, ya sea directamente o al tocar superficies contaminadas por el virus (también conocidas como fómites) y después tener contacto con los ojos, la nariz o la boca.
Es importante señalar que cada vez hay más pruebas de la transmisión del virus por el aire, ya que las gotas respiratorias grandes se secan y forman núcleos de gotas que pueden permanecer en el aire durante varias horas. Dependiendo de la naturaleza de la superficie y de los factores ambientales, los fómites pueden permanecer infecciosos durante varios días (van Doremalen, 2020).
El uso de la radiación UV germicida (Inglés: germicidal UV, GUV) es una intervención ambiental importante que puede reducir tanto la propagación por contacto como la transmisión de agentes infecciosos (como bacterias y virus) a través del aire. Sin embargo, a pesar de las investigaciones en curso, actualmente no hay datos publicados sobre la eficacia de los GUV frente al SARS-CoV-2.
Basándose en el efecto biológico de la radiación ultravioleta sobre los materiales biológicos, el espectro ultravioleta se divide en regiones: la UV-A, definida por la CIE como la radiación en el rango de longitudes de onda entre 315 nm y 400 nm; la UV-B, que es la radiación en el rango de longitudes de onda entre 280 nm y 315 nm; y la UV-C. que cubre el rango de longitudes de onda entre 100 nm y 280 nm. La parte UV-C del espectro UV tiene la máxima energía. Si bien es posible dañar algunos microorganismos y virus con la mayor parte del espectro de radiación ultravioleta, la UV-C es la parte más eficaz, por lo que la radiación UV-C es la que se utiliza más frecuentemente como GUV.
Los equipos que emiten UV-C son extremadamente útiles para desinfectar el aire y las superficies, o para esterilizar el agua. La CIE (Commission Internationale de l´Eclairage / Comisión Internacional de la Iluminación) y la OMS desaconsejan el uso de lámparas de desinfección UV para desinfectar las manos u otras áreas de la piel (OMS, 2020) a menos que esté clínicamente justificado. La radiación UV-C puede ser muy peligrosa para los seres humanos y los animales y, por lo tanto, sólo puede utilizarse en productos debidamente diseñados que cumplan las normas de seguridad o en circunstancias muy controladas en las  que la seguridad sea la primera prioridad, asegurando que no se superen los límites de exposición establecidos. Las mediciones apropiadas de UV son esenciales para una evaluación adecuada sobre la radicación UV y la gestión de riesgos.
Fuente:
Posición de la CIE respecto a la radiación ultravioleta (UV) para reducir el riesgo de transmisión del COVID-19 12 de mayo de 2020
Nota sobre el uso de productos que utilizan radiaciones Ultravioleta-C para desinfección del SARS-CoV-2 Ministerio Sanidad, de 25 junio 2020

Logo brand

.   .