Evolución de la Directiva sobre los carcinógenos y los mutágenos para proteger a los trabajadores

Cuando: 05-02-2019
Categoría: Altres

Avanza el proceso de modificación de Directiva sobre los carcinógenos y los mutágenos.

La eliminación de los riesgos para la seguridad y la salud de los trabajadores, o, si la eliminación total no es posible, se reduzcan al mínimo, está en continuo tratamiento en la Unión Europea.

Como el conocimiento científico sobre los productos químicos carcinógenos está en constante evolución y el progreso tecnológico permite mejorar la protección de los trabajadores, en estos momentos se está tratando la propuesta de cambios a la Directiva sobre los carcinógenos y los mutágenos (directiva establece una serie de disposiciones generales para prevenir o reducir la exposición de todos los carcinógenos y mutágenos que caen en su ámbito de aplicación), en la que se han seleccionado cinco agentes carcinógenos de alta relevancia para la protección de los trabajadores:

  • El cadmio y sus compuestos inorgánicos;
  • Berilio y compuestos de berilio inorgánicos;
  • Ácido de arsénico y sus sales, así como compuestos arsénico inorgánicos;
  • formaldehído;
  • 4,4'-metil-bis (2-cloroanilina) (MOCA).

Los cambios se basan en los valores límite de exposición ocupacional (OEL -occupational exposure límite values-) para toda la UE, con el fin de la reducción de la exposición a agentes cancerígenos y mutágenos en el lugar de trabajo y contribuir efectivamente la prevención de casos de cáncer, así como otros problemas significativos de salud no cancerosos causados ​​por estas sustancias.

Las empresas deben identificar y evaluar los riesgos a los trabajadores asociados con la exposición a agentes específicos de carcinógenos y mutágenos en el lugar de trabajo, y deben evitar la exposición donde se producen los riesgos. Cuando esto sea técnicamente posible, se requiere la sustitución con un proceso o agente químico no menos peligroso. En los casos en que esta sustitución no sea posible, los carcinógenos químicos deben ser fabricados y utilizados, en la medida que sea técnicamente posible, en un sistema cerrado para evitar la exposición de los trabajadores. Si esto no es posible, la exposición del trabajador se debe reducir a un nivel tan bajo como sea técnicamente posible.